RECUPERACIÓN DEL SABER: La escritura y su importancia en la construcción del conocimiento.
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LA ESCRITURA Y SU IMPORTANCIA EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO
María Electa
Torres Perdomo∗
RESUMEN
El niño o niña desde que empieza a hablar se está comunicando con los demás. Busca las palabras que le permiten ese acercamiento o aplica la técnica del silencio para escuchar aquello que le interesa. Cuando llega a la escuela trae ese cúmulo de conocimientos que es necesario tomar en cuenta para iniciar el proceso de lectura y escritura. Se dice que leer es: comprender lo leído, adueñarse del mensaje escrito para saborearlo con agrado, gracias a los conocimientos previos que tiene el lector. Sobre esta base de la oralidad se propicia la comprensión de la lectura y con ella se fundamenta el objetivo de la escritura, por eso se dice que quien habla bien, lee y escribe bien. El objetivo del trabajo estuvo centrado en proponer algunas estrategias para mejorar el nivel de comprensión lectora y auspiciar la construcción del conocimiento a través de la expresión escrita, pero en la mayoría de los casos observados en la segunda etapa hay sujetos que no sobrepasan el nivel medio y otros que casi están en la cercanía de un segundo grado. Las muestras así lo evidencian. Se trabajó en las micro clases con el cuento, ¿A qué se parece?, cuentos mínimos, la fábula, el cuento creciente, las trovas y descifrando códigos. Los resultados aparecen en este trabajo. Se sugieren entonces como estrategias: adivinanzas, jitanjáforas, charadas, juegos, entre otros.
INTRODUCCIÓN
Todos los cambios y modificaciones que han
sufrido las lenguas y que se han manifestado a lo largo de la historia han sido
impregnados de la variabilidad social o histórica de los pueblos. En ese
sentido, aprender una lengua no es sólo aprender a leer y escribir
mecánicamente porque ese proceso es complejo, es de carácter social y se
expresa mediante un sistema convencional que trasluce la configuración
cognitiva del individuo enmarcado en un entorno cultural específico. Esa
aprehensión del conocimiento inicia su trayectoria con la oralidad como una
forma de aproximación, de comunicación con los demás individuos. Ese
acercamiento recoge la información que se necesita para conocernos en primer
lugar y luego para proponer ideas, planteamientos y para argumentar las
opiniones que ofrecen las otras personas. De allí que el niño o la niña a la
edad aproximada de cuatro años, maneje un vocabulario básico y funcional y
algunas reglas indispensables de la estructura lingüística, es decir, se ha
posesionado ya de la llave de los procesos mentales superiores que se ven
acelerados o estimulados por el medio social y familiar a través de una
constante formulación de hipótesis. Tiene un caudal de conocimientos previos
cuando se acerca a los dos procesos: lectura y escritura. Sería insensato de
parte del docente el no tener presente ese caudal experiencial, y más obsoleto
todavía, sería el querer usar procedimientos anticuados para comenzar el
proceso. Se espera, entonces, que la escuela se encargue, por medio del proceso
de aprendizaje, de brindar todo el apoyo necesario para superar las debilidades
o dificultades que se presenten y poder consolidar así un aprendizaje
verdaderamente significativo. De allí que el aula deba funcionar como un
auténtico laboratorio y como la fuente de estímulo para desarrollar y
fortalecer el lenguaje creativo del niño o de la niña, con el fin de erradicar
lentamente las dificultades que se encuentran todavía en el desempeño oral y
escrito de los estudiantes de todos los niveles de la educación. Como leer
significa comprender las ideas que han sido plasmadas en un texto, el niño o la
niña está consciente de esto antes de saber leer y escribir, en el mejor
sentido del término. No obstante, poco a poco se va adueñando de ese
conocimiento impreso y esto se hace tangible cuando comienza a inferir, a
sugerir hipótesis cada vez que lee un cuento, una fábula o una adivinanza, para
luego comprobar, asimilar y/o reorganizar el contenido; por este motivo,
reconoce el papel de los personajes, descubre quién hace trampa en la fábula o
acierta la adivinanza leída.
Pero en la escuela no se cumple con estas
exigencias del lenguaje. A la escuela se va a copiar desde el comienzo hasta el
final de la clase. Se va a oír planteamientos que no guardan relación con las
necesidades, las expectativas, la edad ni los intereses de los estudiantes.
Por
este motivo, La lectura y la escritura como un binomio complejo exige
una serie de actividades que con iniciativa y compromiso se pueden llevar al
aula de acuerdo con el nivel o grado donde se desempeña el docente.
Entre
esas actividades se mencionan los cuentos, las fábulas y las adivinanzas, entre
otras, como un primer acercamiento; luego, se proponen en este trabajo otras
menos conocidas como son los cuentos crecientes, las jitanjáforas, las trovas,
con el único fin de incentivar al docente para que cambie la copia y el dictado
durante la jornada escolar.
¿Por qué binomio? Porque una – la lectura-
complementa la otra –la escritura- y porque el niño o la niña ya trae
conocimientos acerca de las dos – en diferentes modalidades que le brinda o le
niega el entorno donde vive -.
La
investigación permitió llevar al aula algunas de esas actividades y con ellas
se pudo evidenciar que los estudiantes tienen en su haber poco de lo
planificado por el Proyecto Plan Lector, pero que su pensamiento es coherente.
Hay necesidad de incursionar un poco más en cuanto a la concepción
constructivista del aprendizaje, puesto que los alumnos ameritan reforzar en su
construcción lo relacionado con el lenguaje, como medio para desarrollar el
pensamiento; necesitan conocer los procedimientos que le permitan realizar el
trabajo con mayor precisión y con ellos poder desarrollar sus aptitudes y
afianzar los valores que en cada momento educativo deben consolidarse.
Se pretendió muy tímidamente conocer el nivel
de comprensión lectora y el nivel de construcción del aprendizaje y se constató
que ese nivel requiere un empuje mayor para lograr que el estudiante cuando
egrese de la institución no sea un analfabeto funcional que engrose la larga
lista existente, pues los resultados demuestran que ese nivel oscila entre
medio y bajo.
Se constató que todavía los lineamientos del
Proyecto Plan Lector de Fundalectura y los contemplados en el nuevo diseño
curricular, no están consolidados en la segunda etapa. Hay que hacer énfasis en
las concepciones metodológicas – por ejemplo, la constructivista- para
aplicarlas con interés y luego señalar los resultados obtenidos. Debe,
asimismo, buscarse la manera de llegar a cada uno en particular y no planificar
para solo un nivel de conocimiento, porque cada uno tiene debilidades
diferentes que el docente debe ayudar a solventar, de lo contrario, su labor
queda diezmada en esa misma medida y su papel es facilitar el proceso, no
obstaculizarlo. Todo lo anterior implica un doble compromiso para que el
docente pueda cumplir con esas exigencias y reciclar sus conocimientos y
atender en su justa medida las necesidades y las expectativas que se suscitan
en el proceso de aprendizaje. Aprendizaje que necesita ser significativo para
ambos: docente y alumnos. Si no, las expectativas fracasan antes de nacer.
Antes que el hombre
supiera, escribir la historia no existía. Ruth Rocha y
Otávio Roth.
LA ESCRITURA
Antecedentes (Rocha y Roth, 1994) Como
el hombre no sabía escribir ¿Cómo podía enterarse la gente de lo que sucedía,
si nadie lo contaba escribiendo? Con la escritura pictográfica empezó el hombre
a comunicarse con sus semejantes. Era una escritura muy sencilla. De allí que
la escritura ha servido como medio de comunicación entre los pueblos. Permite
que la persona exprese todo aquello que pueda dar a conocer al resto del mundo.
Con el tiempo, los hombres necesitaron escribir cosas más complejas para contar
una pequeña historia o mandar algún mensaje. Nace así la escritura ideográfica.
Hubo necesidad de simplificar los símbolos y de aunar algunos criterios. Sólo
así, los mensajes podían comprenderse mejor. Cada pueblo tenía una escritura
particular. Igualmente, un material especial para plasmar sus ideas.
Los habitantes de Babilonia, en la
Mesopotamia asiática, fueron los primeros en tener un tipo de escritura bien
codificada. Sus escritos los hacían en una baldosa blanda con un pequeño bastón
que podía ser de madera o hierro. Después, usaron un punzón triangular: la
cuña. Cada conjunto de marcas representaba una palabra y apareció la escritura
cuneiforme.
Los egipcios, por el contrario, hicieron sus
escritos en piedras porque allí duraban eternamente, ellos le daban importancia
a la durabilidad de las cosas. Cada figura representaba una palabra y a esta
escritura la designaron jeroglíficos. Los egipcios también inventaron el
papiro, material que permitía hacer los trazos con más rapidez, de allí que su
escritura se conociera como hierática – relativa a las cosas sagradas- y luego
como demótica – popular, dícese de la escritura cursiva popular del antiguo
Egipto-. Con ellas, los egipcios dejaron evidencias de tres mil años de
historia. En Egipto, escribir le daba prestigio a la persona y los escribas
eran personajes importantes en la corte de los faraones.
Los egipcios inventaron la escritura fonética
donde cada sonido tenía un símbolo. Esta civilización duró muchos años y su
escritura no dejó de evolucionar, pero no aprovecharon la ventaja que podía
representar la mezcla de los jeroglíficos con la fonética. Esta última permite
representar todos los sonidos de una lengua.
Los fenicios - ubicados en lo que hoy se
conoce como la costa del Líbano, pequeño Estado de Asia al Norte de Israel-
lograron conocer este tipo de escritura y adaptaron el alfabeto fonético a la
lengua fenicia, con veinticuatro letras que usaron sin dificultad. Como
viajaban constantemente, difundieron el alfabeto por todo el mundo. Todos los
alfabetos tuvieron su origen en él: el hebreo, el árabe, el cirílico, el
romano, el devanagari y otros.
Todavía existen pueblos con escrituras
pictográficas e ideográficas. Los chinos escriben: hombre más árbol = descanso.
Los japoneses utilizan cuatro tipos
diferentes de escritura:
.- una ideográfica derivada de los chinos.
.- un sistema silábico para los sonidos que no
tienen los chinos.
.- un alfabeto inventado para las palabras
extranjeras.
.- y el alfabeto romano
que les permite resolver los otros problemas.
Los griegos usan el alfabeto fenicio, pero
agregaron nuevas letras para aquellos sonidos que no conocían los fenicios y
dejaron de lado aquellos que no existían en griego. Como cada ciudad-estado de
Grecia tenía lenguas diferentes, entonces se crearon diferentes escrituras.
Como amantes de la belleza modelaron letras con el fin de hacerlas más
armoniosas. Establecieron la forma de escribir de izquierda a derecha, al
contrario de las otras lenguas semíticas – dícese de árabes, hebreos y otros pueblos
descendientes de Sem – e introdujeron el uso de las vocales.
Los
romanos heredaron el alfabeto de los griegos e igualmente le hicieron
modificaciones; introdujeron nuevas letras y eliminaron aquellas que no le
servían. Cambiaron la forma de las letras de acuerdo con las necesidades de la
civilización y usaron las letras con serif que significa que cada una debía
tener una base.
En la
actualidad se usa la escritura para la publicidad, para dar fórmulas en
medicina, para operar máquinas, para perfeccionar teorías, para explicar
sistemas filosóficos y religiosos. Pasa la escritura de ser un privilegio de
sacerdotes y nobles, como en la antigüedad, a convertirse en necesidad y
derecho de todos.
También
hoy, que, al conquistar el espacio, el hombre envía mensajes simples
contándoles que existimos y que tenemos una ubicación espacial en el planeta
llamado tierra. Todo ello como una forma de comunicación que trasciende los
espacios siderales.
El desarrollo de la escritura ha extendido
las potencialidades del lenguaje y otorga una nueva estructura al pensamiento
(Padrón Amaré, 2000: 17).
En la actualidad el correo electrónico
realiza o sustituye la función que el correo ordinario cumplió – y cumple -.
Por todos estos antecedentes de belleza,
usados por los griegos, la escuela tradicional se preocupó en demasía por: la
caligrafía ornamental, la rapidez del trazado, la legibilidad de la letra y la
ortografía.
No obstante, la construcción del conocimiento
- a través de la escritura- es una preocupación reciente del docente que
permanece interesado en los cambios inherentes a este proceso. No se trata
solamente de ver si se escribe con buena letra y si son legibles los trazos, es
decir, de cómo se escribe, sino más bien qué se escribe: poesías,
cuentos, fábulas, adivinanzas, otros, y para qué se escribe: para
distraerse, para alimentar la imaginación, para autorrealizarse, para auto
trascender u otras intencionalidades.
La escritura fue llamada por Decroly
expresión abstracta para diferenciarla del dibujo del modelado.
El niño o la niña realiza su escritura como
expresión y recreación espiritual. El docente debe ser sumamente cauteloso para
no tergiversar esta finalidad tan importante. De allí que debe entender que las
planas son verdaderos castigos y que lo único que se logra con ellas es
malgastar el tiempo y que aborrezcan la escritura. Nunca mejorar la caligrafía.
Causas de una escritura deficiente.
Una escritura deficiente puede atribuirse a innumerables causas:
Metodología inadecuada:
La escuela tradicional obligaba a los estudiantes a iniciar este proceso con la
letra cursiva – caligrafía ornamental de difíciles rasgos -. Este tipo de
escritura le produce al alumno mucha incomodidad porque su psicomotricidad no
está desarrollada plenamente en ese momento.
La introducción de la letra script ayudó al
niño o a la niña a realizarla sin tanta dificultad. No se menosprecia que en la
institución escolar se busquen formas para conseguir que el participante tenga
letra bella y legible y amén de buena redacción y ortografía para comunicarse
mejor con los demás, pero también hay que subrayar que cada individuo tiende a
adoptar un tipo de letra personal. Esta búsqueda de ese tipo de letra
particular, especial, se logra con esfuerzo y sobre todo con interés, no con
las imposiciones del docente.
Posición al escribir. Las
instituciones carecen casi siempre del mobiliario adecuado a las necesidades
del niño o de la niña. Pupitres destartalados - si acaso existen- donde el
tamaño nunca es el más adecuado, pupitres hechos para personas diestras y no
para zurdos. Estas carencias no ayudan en absoluto a que el alumno tenga una
buena escritura y que su cuerpo adopte la posición más conveniente, pues su
columna vertebral es quien recibe las futuras consecuencias.
Por otro lado, el docente de la primera etapa
– sobre todo en el primer grado- al comenzar el período escolar, debe decirles
a los alumnos cómo abrir el cuaderno, indicándole la posición en la cual deben
mantenerlo mientras escriben y aquella que ha de guardar el cuerpo mientras lo
hacen; debe también indicarles cómo tomar el lápiz - o sea cuál es el uso que
le debe dar a la mano que realiza su trabajo -. Una posición defectuosa y una
forma incorrecta al tomar el lápiz, incita a la presencia de molestias físicas,
al cansancio y al mal trazado de las letras. Pero lo más indispensable es que
su etapa vital tenga el desarrollo apropiado para la iniciación en la
escritura. Allí, la psicomotricidad juega un papel de incalculable valor.
El aprendizaje de la escritura requiere un
gran esfuerzo muscular por eso, el estudiante requiere coordinar cierta
cantidad de músculos y para ello es necesario que tenga el desarrollo previo de
ciertas capacidades. Esta coordinación la requiere durante el juego, al pintar,
dibujar, cantar, hacer deporte.
Condiciones para iniciar el proceso de la
escritura.
.- Saber tomar el lápiz.
.- Trazar círculos y líneas sin dificultad.
.- Saber seguir
direcciones.
.- Manifestar deseos de
escribir.
.- Manifestar deseos de
comunicar sus ideas en forma escrita – La más importante es ésta, porque
precisamente en eso consiste la escritura.
El conocimiento teórico relacionado con la
lectura y la escritura. El docente debe tener un conocimiento teórico que
le permita comprender la naturaleza del estudiante. Este fundamento es fuente
para abordar, sin mucha dificultad, todo lo que tenga inherencia con el
aprendizaje de la lectura y la escritura, como aspectos básicos para enfrentar
el resto del aprendizaje. Ese conocimiento le posibilita la comprensión del
proceso evolutivo del niño o de la la niña, del joven y hasta del adulto porque
en cada etapa o estadio existen necesidades, intereses, expectativas, entre
otros, que se vinculan con los principios que rigen la construcción del
conocimiento en general, y de la lectura y de la escritura en particular.
Este conocimiento o este acercamiento a las
fuentes del saber le ayuda a proponer estrategias de facilitación,
principalmente qué juegos idear para lograr un aprendizaje significativo que
ensamble las áreas del conocimiento, entretejiendo los contenidos conceptuales,
actitudinales y procedimentales con los valores (Currículo Básico Nacional).
La escuela tradicional introdujo un texto
único para todos los estudiantes, donde el ma, me, mi, mo, mu, estaban
al comienzo del libro – comenzaba allí el proceso de memorización - eran textos
sin ninguna estrategia didáctica.
En la actualidad se comienzan a introducir
textos con cuentos, con fábulas, con poesías, con adivinanzas, es decir, textos
que tienen incluido aportes culturales, literarios, históricos, entre otros,
como una forma de propiciar encuentros entre los estudiantes y donde ellos
mismos puedan intercambiarse los libros, sin necesidad de recurrir al bibliotecario
o al docente.
Las bibliotecas de aula traen una gran
variedad de información para que el facilitador aproveche al máximo este
encuentro entre los niños y los textos de la colección. No puede el docente
mantener los libros guardados en los estantes porque es mejor que el libro se
deteriore por el manejo, a que el niño se haga analfabeta funcional por no
permitírsele el uso del material.
Las investigadoras Teberosky y Ferreiro han
demostrado que la relación que se establece entre el niño o niña lector(a) con
el texto que lee, se convierte en un proceso netamente particular, sólo
mediatizado por el saber del estudiante, por su motivación intrínseca, por sus
intereses, por sus expectativas y, sobre todo, por sus experiencias o
conocimientos previos.
En fin, si el educador toma su profesión con
amor, compromiso, es decir, si enseña y aprende con el ejemplo, si es un buen
lector y un excelente escritor, donde la redacción y la ortografía patenten sus
escritos, entonces, puede pedirles a los alumnos que lean y escriban sin
dificultad.
El período prehistórico termina justo cuando
el hombre descubre el modo con el cual puede comunicar su pensamiento al resto
del mundo en forma gráfica.
La escritura tiene algunas funciones:
.- Sirve de instrumento
de interrelación social al servir como el medio por el cual se comunica el
hombre con los demás a través del tiempo y del espacio.
.- Sirve como forma de
expresión, es decir, como camino para dar salida a una necesidad interna,
personal de manifestar, de expresar por ese medio todo aquello que se siente en
el yo interno y que no puede expresarse oralmente, bien por temor o por
timidez.
.- Sirve como herramienta
del Arte y de la Ciencia, las cuales han puesto a través de la página escrita
las grandes creaciones artísticas, literarias y científicas, realizadas por el
hombre – la mujer- como un aporte al conocimiento.
A la escuela desde hace tiempo se le ha
encargado de enseñar ese proceso, de allí que: Cada alumno tiene su letra:
ligada, separada, inclinada, vertical,
gruesa, fina, grande, chica, pero nada impide que ella sea clara; que se pueda
leer y no obligue a descifrar; que sea limpia, y que quien escriba sea poseedor
de una ´mano escribiente´ ágil (Ministerio de Educación, Revista de Educación,
1966: 92).
Pero pensar en la palabra escrita, como una
posibilidad de expresión humana y no como un simple instrumento de
homogeneización del discurso, implica un replanteamiento de la institución
escolar y de las situaciones que implícita o explícitamente ofrece a sus
lectores y no como una simple muestra caligráfica según los rasgos psicológicos
del estudiante (Reyes, 1998: 141).
LA
ESCRITURA COMO MEDIO EMPLEADO PARA CONSTRUIR EL CONOCIMIENTO
La escritura es un medio para comunicar a
nuestros semejantes aquello que pensamos. De allí que cumpla funciones
relevantes a la hora de construir el significado.
Los objetivos que se persiguen en su
aprendizaje tienen que ver con la utilidad que le presta a la persona.
El docente consciente tiene que ser sumamente
cuidadoso, tanto en su forma de letra como en su ortografía, porque el niño o
la niña capta todos esos detalles cuando se inicia en el proceso.
El aprendizaje de la lengua escrita, como es
conocido, es una tarea un poco difícil. Para adquirir ese aprendizaje es
menester realizar actividades altamente significativas donde el alumno vea la
utilidad real en cada momento.
El niño y la niña más pequeños - iniciados en
el proceso- perciben la necesidad de expresar, mediante la escritura, lo que se
piensa y se sienten muy orgullosos cuando lo hacen y los demás pueden leer su
escritura.
Existen muchas actividades que pueden estimular
a aquellos estudiantes que no se atreven a expresar sus ideas en forma
espontánea.
La institución educativa conformada por un
grupo de docentes comprometidos debe conceder tiempo y espacios suficientes
para no presionar al estudiante en la construcción del conocimiento.
Por este motivo, una vez realizados los
primeros intentos, es de suma importancia leer el producto, evitando corregir
los errores - tal como lo señala Kaufman, porque traumatiza al incipiente
escritor y le destruye la magia de su creatividad (1989: 18).
En la creación de los textos escritos el niño
o la niña empieza a expresar lo que siente y en la forma natural que lo siente,
con un margen ilimitado de espontaneidad. Es necesario mantener esas ganas de
escribir – chispa- porque con ella aprende a vencer las dificultades que pueda
tener en su expresión oral.
Hay actividades altamente significativas para
incentivar al niño o la niña en la escritura: adivinanzas, cuentos, fábulas,
cuentos mínimos, por ejemplo: ¿A qué se parece?, poesías, juegos,
dramatizaciones y otros, que pueden complementarse con dibujos. En esto son
todos unos expertos, salvo en aquellos casos cuando el docente coarta la
imaginación y la creatividad artística de los alumnos.
Para tener éxito en esos primeros escritos
–cortos- es importante que: 1.- Al niño o a la niña se le hayan dado todas las
oportunidades para que narre sus experiencias porque a él le gusta contar sus
anécdotas, sus travesuras, pero también le encanta que lo escuchen.
2.- El docente se haya
dedicado antes a explicar varios cuentos para que ellos entiendan la secuencia
de los hechos, es decir, que sepan con qué palabra se puede iniciar, con qué
aspectos se desarrolla la trama y cómo termina o se desenlaza la situación. En
este aspecto, la televisión les tiene el terreno abonado a los docentes sin
iniciativa.
¿En qué etapa se consolidan los rasgos de
la escritura? Como la escritura es considerada un rasgo de la personalidad
que se manifiesta en los comienzos de la adolescencia, es necesario aclarar que
viene evolucionando y madurando con el niño – la niña - durante los estadios
anteriores, desde el mismo momento en el cual se inicia en la escritura, desde
que es capaz por sí solo de manifestar su pensamiento en forma escrita. No
importa que escriba con errores de sintaxis y/o con errores ortográficos,
porque con esos errores puede comprenderse el mensaje (Graves, 1992:.94).
¿Se preocupa realmente el docente por la
escritura del estudiante? Esta respuesta debe darla el docente mismo. Él
necesita poner al alcance del alumno algún procedimiento que le sea
indiscutiblemente útil en su vida futura, independientemente de la carrera que
seleccione. A su vez debe crearle un hábito de orden donde esté incluida la
escritura: construcción del conocimiento, elaboración de mapas, resolver algún
problema, dibujar, entre otros (p. 94).
SUGERENCIAS PARA EL APRENDIZAJE DE LA ESCRITURA
Toda actividad relacionada con la escritura
debe hacerse dándole al alumno un margen de confianza y de seguridad en el
trabajo que realiza, estimulándolo cuando haga bien el trabajo y cuando cometa
errores, porque si se orienta oportunamente también del error obtiene
aprendizaje.
Es necesario resaltar que en el aprendizaje
de la escritura el docente tiene oportunidad de inculcar otros valores como son
la responsabilidad, el aseo del trabajo que realiza, la cooperación, la
tolerancia para aceptar las sugerencias, el amor por su aprendizaje y cualquier
otro que esté presente en el momento de llevar a cabo el proceso.
Toda actividad planificada debe responder al
logro de competencias básicas que le den seguridad cuando tenga que enfrentar
dificultades mayores. De allí que los enfoques acerca de la producción de
textos hayan desplazado a las estrategias tradicionales de la copia mecánica,
por ejemplo – como una forma de cubrir solamente el horario escolar - hacia
otras concepciones donde la escritura se convierte en un proceso de
construcción de conocimiento donde se transforma el ser y el saber, por medio
de la indagación personal, hacia la proyección social, estrechamente vinculados
con el acto lector.
Entre esos enfoques se mencionan la
sociolingüística, la pragmática y la lingüística textual, por considerar que “...
el lenguaje es una práctica social que resulta de una interacción y que está
enmarcado en contextos de comunicación y sentido por lo que su aprendizaje no
puede reducirse a la simple relación del estudiante con libros de texto y
diccionarios” (Robledo y Rodríguez, 1998: 19).
En ese sentido, se recomienda en primer grado
realizar ejercicios cortos y distanciados que sirvan o estimulen el
mejoramiento de la coordinación motora, luego en el segundo grado, en el primer
semestre, se darán ejercicios para el afianzamiento de las habilidades
adquiridas y en el segundo, aproximadamente, ejercicios formales para el
mejoramiento de la escritura. Desde el tercer grado y en toda la segunda etapa,
se trabaja con ejercicios para fijar las habilidades y destrezas adquiridas.
Los ejercicios de la primera etapa de la Educación Básica tienen como objetivo el
mejoramiento de la coordinación motora del niño o la niña. Esos ejercicios
deben realizarse tomando como modelo situaciones conocidas por los estudiantes,
es decir, actividades que se produzcan en su entorno.
El docente como guía del proceso de
lectura y escritura. ¿A quién culpar cuando ese aprendizaje no se produce?
Niños y niñas, jóvenes y adultos, prestan poca atención al empleo adecuado del
lenguaje; es decir, el hábito lector y el de escritor no han sido debidamente
atendidos ni por los padres ni por los docentes, mucho menos por el propio
usuario de la lengua materna. Esto ha conducido al uso inadecuado del
vocabulario, tanto en la expresión oral como en la escrita, por este motivo
escribir o hablar con coherencia para hacerse entender, se convierte en una
tarea sumamente difícil para el usuario de la lengua.
Entonces ¿Cómo hacer para que niños, niñas,
jóvenes y adultos, sientan amor por la lectura y la escritura? ¿Quiénes son los
verdaderos culpables de esa falta de incentivación para que un alto número de
personas sienta la necesidad y el gusto – interés, deseo- de hablar y escribir
bien?
No es justo que se obligue al usuario de la
lengua –encerrado en un aula- a permanecer copiando o leyendo desde que
comienza el horario de clase hasta que termina. Si existen otras actividades
agradables que crean y propician una atmósfera afectiva en el aula ¿Por qué no
practicarlas? Si jugando, cantando, escribiendo y contando cuentos, anécdotas,
experiencias, también se aprende.
El docente está consciente del aburrimiento
que produce oír, por lo menos una hora a una persona con un monólogo largo y
sin sentido ¿Por qué exige que sus derechos se respeten cuando él no permite la
participación?
Porque él (ella) sí puede cansarse; él(ella)
sí puede exigir.
¿Es que existe una ley para el ser, el hacer,
el sentir del facilitador diferente a la del estudiante?
¿Qué puede hacer el educador con mística y
con una auténtica vocación de servicio para que sus pupilos hagan buen uso de
la lengua materna?
Actividades que
enriquecen el proceso
.- Relatos de
experiencias, aventuras
.- Dramatizaciones
.- Veladas.
.- Cuentos con o sin incógnita y de otro tipo
(Charría de Alonso y González Gómez, 1993: 23-26).
.- Transformación de cuentos.
.- Jugando con la imprenta.
.- Trabalenguas.
.- Adivinanzas.
.- Fábulas.
.- Creación de rimas, canciones, poemas.
.- Charadas (Torres Perdomo,
1991, 1993).
.- Cuentos mínimos
(Robledo y Rodríguez, 1998: 41).
.- Texto creciente
(Op.cit., p. 58).
.- Descifrando códigos.
(Sefchovich, 1997: 113).
.- ¿A qué se parece?
( Idem., 1998: 52) .- Retahílas.
.- Cajas de preguntas.
.- Periódico y cartelera escolares.
.- Correo inter-grados.
.- Jitanjáforas (Ibidem., p. 47).
.- Anagramas.
.- Sopa de letras.
(Ib., p. 89).
.- Crucigramas.
.- Trovas. (Robledo y
Rodríguez, 1998: 120).
.- Conjuros y sortilegios
(Op. cit. p. 59).
.- Carta a personajes famosos
( Idem., p. 76).
.- Los niños y las niñas opinan
(El juicio, Ibidem., p. 86)
.- Miedo a volar.
(Ib., p. 87).
.- Un personaje de un
cuento visita otro libro (Robledo y Rodríguez, 1998: 91).
.- Dibujos.
.- Las tiras cómicas.
.- Los títeres y las
historietas (Op. cit., p. 97).
.- El cuaderno de anécdotas
( Idem., p. 106).
.- Así soy yo
(Ibidem., p. 107).
.- Refranes.
.- Juegos
(Torres, 1999, 2001).
.-El momento de la
ortografía.
CONCLUSIONES
En las
actividades realizadas se puso en evidencia que los estudiantes son capaces de
producir sus propios textos. Estos textos generaron la necesidad de revisar el
trabajo producido y de agregar algunas informaciones que hicieran comprensibles
cada escrito, como son: el buen uso de las reglas ortográficas sin necesidad de
repetir la teoría que encierra cada una, la utilización de los signos de
puntuación sin los cuales el texto pierde coherencia, incoherencia que no
permite organizar las ideas en forma elegante y comprensible.
En ese sentido se tomó una conclusión de la
profesora García de Morán donde señala que: “Los alumnos no saben leer ni
escribir porque los docentes no saben hacerlo y éstos no lo hacen porque los
programas estaban estructurados en términos de conductas y contenidos y no en
términos de procesos, por este motivo los dos repiten mecánicamente, no
comprenden, no interpretan, no valoran, no crean y no enjuician” (García de
Morán, 1998, ENDIL).
Se
observaron demasiadas uniones no convencionales o hipo segmentaciones y
separaciones no convencionales o hipersegmentaciones, toda vez que el trabajo
se realizó con la segunda etapa; dificultades éstas que entorpecen la lectura
de los textos producidos por los estudiantes (Baez y Cárdenas, 1999).
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