RECUPERACIÓN DEL SABER: La escritura y su importancia en la construcción del conocimiento.

 

LA ESCRITURA Y SU IMPORTANCIA EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO

10 Características de los Textos Literarios

María Electa Torres Perdomo

RESUMEN

 El niño o niña desde que empieza a hablar se está comunicando con los demás. Busca las palabras que le permiten ese acercamiento o aplica la técnica del silencio para escuchar aquello que le interesa. Cuando llega a la escuela trae ese cúmulo de conocimientos que es necesario tomar en cuenta para iniciar el proceso de lectura y escritura. Se dice que leer es: comprender lo leído, adueñarse del mensaje escrito para saborearlo con agrado, gracias a los conocimientos previos que tiene el lector. Sobre esta base de la oralidad se propicia la comprensión de la lectura y con ella se fundamenta el objetivo de la escritura, por eso se dice que quien habla bien, lee y escribe bien. El objetivo del trabajo estuvo centrado en proponer algunas estrategias para mejorar el nivel de comprensión lectora y auspiciar la construcción del conocimiento a través de la expresión escrita, pero en la mayoría de los casos observados en la segunda etapa hay sujetos que no sobrepasan el nivel medio y otros que casi están en la cercanía de un segundo grado. Las muestras así lo evidencian. Se trabajó en las micro clases con el cuento, ¿A qué se parece?, cuentos mínimos, la fábula, el cuento creciente, las trovas y descifrando códigos. Los resultados aparecen en este trabajo. Se sugieren entonces como estrategias: adivinanzas, jitanjáforas, charadas, juegos, entre otros.

INTRODUCCIÓN

  Todos los cambios y modificaciones que han sufrido las lenguas y que se han manifestado a lo largo de la historia han sido impregnados de la variabilidad social o histórica de los pueblos. En ese sentido, aprender una lengua no es sólo aprender a leer y escribir mecánicamente porque ese proceso es complejo, es de carácter social y se expresa mediante un sistema convencional que trasluce la configuración cognitiva del individuo enmarcado en un entorno cultural específico. Esa aprehensión del conocimiento inicia su trayectoria con la oralidad como una forma de aproximación, de comunicación con los demás individuos. Ese acercamiento recoge la información que se necesita para conocernos en primer lugar y luego para proponer ideas, planteamientos y para argumentar las opiniones que ofrecen las otras personas. De allí que el niño o la niña a la edad aproximada de cuatro años, maneje un vocabulario básico y funcional y algunas reglas indispensables de la estructura lingüística, es decir, se ha posesionado ya de la llave de los procesos mentales superiores que se ven acelerados o estimulados por el medio social y familiar a través de una constante formulación de hipótesis. Tiene un caudal de conocimientos previos cuando se acerca a los dos procesos: lectura y escritura. Sería insensato de parte del docente el no tener presente ese caudal experiencial, y más obsoleto todavía, sería el querer usar procedimientos anticuados para comenzar el proceso. Se espera, entonces, que la escuela se encargue, por medio del proceso de aprendizaje, de brindar todo el apoyo necesario para superar las debilidades o dificultades que se presenten y poder consolidar así un aprendizaje verdaderamente significativo. De allí que el aula deba funcionar como un auténtico laboratorio y como la fuente de estímulo para desarrollar y fortalecer el lenguaje creativo del niño o de la niña, con el fin de erradicar lentamente las dificultades que se encuentran todavía en el desempeño oral y escrito de los estudiantes de todos los niveles de la educación. Como leer significa comprender las ideas que han sido plasmadas en un texto, el niño o la niña está consciente de esto antes de saber leer y escribir, en el mejor sentido del término. No obstante, poco a poco se va adueñando de ese conocimiento impreso y esto se hace tangible cuando comienza a inferir, a sugerir hipótesis cada vez que lee un cuento, una fábula o una adivinanza, para luego comprobar, asimilar y/o reorganizar el contenido; por este motivo, reconoce el papel de los personajes, descubre quién hace trampa en la fábula o acierta la adivinanza leída.

  Pero en la escuela no se cumple con estas exigencias del lenguaje. A la escuela se va a copiar desde el comienzo hasta el final de la clase. Se va a oír planteamientos que no guardan relación con las necesidades, las expectativas, la edad ni los intereses de los estudiantes.

   Por este motivo, La lectura y la escritura como un binomio complejo exige una serie de actividades que con iniciativa y compromiso se pueden llevar al aula de acuerdo con el nivel o grado donde se desempeña el docente.

  Entre esas actividades se mencionan los cuentos, las fábulas y las adivinanzas, entre otras, como un primer acercamiento; luego, se proponen en este trabajo otras menos conocidas como son los cuentos crecientes, las jitanjáforas, las trovas, con el único fin de incentivar al docente para que cambie la copia y el dictado durante la jornada escolar.

 ¿Por qué binomio? Porque una – la lectura- complementa la otra –la escritura- y porque el niño o la niña ya trae conocimientos acerca de las dos – en diferentes modalidades que le brinda o le niega el entorno donde vive -.

  La investigación permitió llevar al aula algunas de esas actividades y con ellas se pudo evidenciar que los estudiantes tienen en su haber poco de lo planificado por el Proyecto Plan Lector, pero que su pensamiento es coherente. Hay necesidad de incursionar un poco más en cuanto a la concepción constructivista del aprendizaje, puesto que los alumnos ameritan reforzar en su construcción lo relacionado con el lenguaje, como medio para desarrollar el pensamiento; necesitan conocer los procedimientos que le permitan realizar el trabajo con mayor precisión y con ellos poder desarrollar sus aptitudes y afianzar los valores que en cada momento educativo deben consolidarse.

  Se pretendió muy tímidamente conocer el nivel de comprensión lectora y el nivel de construcción del aprendizaje y se constató que ese nivel requiere un empuje mayor para lograr que el estudiante cuando egrese de la institución no sea un analfabeto funcional que engrose la larga lista existente, pues los resultados demuestran que ese nivel oscila entre medio y bajo.

 Se constató que todavía los lineamientos del Proyecto Plan Lector de Fundalectura y los contemplados en el nuevo diseño curricular, no están consolidados en la segunda etapa. Hay que hacer énfasis en las concepciones metodológicas – por ejemplo, la constructivista- para aplicarlas con interés y luego señalar los resultados obtenidos. Debe, asimismo, buscarse la manera de llegar a cada uno en particular y no planificar para solo un nivel de conocimiento, porque cada uno tiene debilidades diferentes que el docente debe ayudar a solventar, de lo contrario, su labor queda diezmada en esa misma medida y su papel es facilitar el proceso, no obstaculizarlo. Todo lo anterior implica un doble compromiso para que el docente pueda cumplir con esas exigencias y reciclar sus conocimientos y atender en su justa medida las necesidades y las expectativas que se suscitan en el proceso de aprendizaje. Aprendizaje que necesita ser significativo para ambos: docente y alumnos. Si no, las expectativas fracasan antes de nacer.

Antes que el hombre supiera, escribir la historia no existía. Ruth Rocha y Otávio Roth.

 

LA ESCRITURA

Importancia de la Escritura

  Antecedentes (Rocha y Roth, 1994) Como el hombre no sabía escribir ¿Cómo podía enterarse la gente de lo que sucedía, si nadie lo contaba escribiendo? Con la escritura pictográfica empezó el hombre a comunicarse con sus semejantes. Era una escritura muy sencilla. De allí que la escritura ha servido como medio de comunicación entre los pueblos. Permite que la persona exprese todo aquello que pueda dar a conocer al resto del mundo. Con el tiempo, los hombres necesitaron escribir cosas más complejas para contar una pequeña historia o mandar algún mensaje. Nace así la escritura ideográfica. Hubo necesidad de simplificar los símbolos y de aunar algunos criterios. Sólo así, los mensajes podían comprenderse mejor. Cada pueblo tenía una escritura particular. Igualmente, un material especial para plasmar sus ideas.

  Los habitantes de Babilonia, en la Mesopotamia asiática, fueron los primeros en tener un tipo de escritura bien codificada. Sus escritos los hacían en una baldosa blanda con un pequeño bastón que podía ser de madera o hierro. Después, usaron un punzón triangular: la cuña. Cada conjunto de marcas representaba una palabra y apareció la escritura cuneiforme.

  Los egipcios, por el contrario, hicieron sus escritos en piedras porque allí duraban eternamente, ellos le daban importancia a la durabilidad de las cosas. Cada figura representaba una palabra y a esta escritura la designaron jeroglíficos. Los egipcios también inventaron el papiro, material que permitía hacer los trazos con más rapidez, de allí que su escritura se conociera como hierática – relativa a las cosas sagradas- y luego como demótica – popular, dícese de la escritura cursiva popular del antiguo Egipto-. Con ellas, los egipcios dejaron evidencias de tres mil años de historia. En Egipto, escribir le daba prestigio a la persona y los escribas eran personajes importantes en la corte de los faraones.

  Los egipcios inventaron la escritura fonética donde cada sonido tenía un símbolo. Esta civilización duró muchos años y su escritura no dejó de evolucionar, pero no aprovecharon la ventaja que podía representar la mezcla de los jeroglíficos con la fonética. Esta última permite representar todos los sonidos de una lengua.

  Los fenicios - ubicados en lo que hoy se conoce como la costa del Líbano, pequeño Estado de Asia al Norte de Israel- lograron conocer este tipo de escritura y adaptaron el alfabeto fonético a la lengua fenicia, con veinticuatro letras que usaron sin dificultad. Como viajaban constantemente, difundieron el alfabeto por todo el mundo. Todos los alfabetos tuvieron su origen en él: el hebreo, el árabe, el cirílico, el romano, el devanagari y otros.

  Todavía existen pueblos con escrituras pictográficas e ideográficas. Los chinos escriben: hombre más árbol = descanso.

  Los japoneses utilizan cuatro tipos diferentes de escritura:

 .- una ideográfica derivada de los chinos.

 .- un sistema silábico para los sonidos que no tienen los chinos.

 .- un alfabeto inventado para las palabras extranjeras.

.- y el alfabeto romano que les permite resolver los otros problemas.

  Los griegos usan el alfabeto fenicio, pero agregaron nuevas letras para aquellos sonidos que no conocían los fenicios y dejaron de lado aquellos que no existían en griego. Como cada ciudad-estado de Grecia tenía lenguas diferentes, entonces se crearon diferentes escrituras. Como amantes de la belleza modelaron letras con el fin de hacerlas más armoniosas. Establecieron la forma de escribir de izquierda a derecha, al contrario de las otras lenguas semíticas – dícese de árabes, hebreos y otros pueblos descendientes de Sem – e introdujeron el uso de las vocales.

  Los romanos heredaron el alfabeto de los griegos e igualmente le hicieron modificaciones; introdujeron nuevas letras y eliminaron aquellas que no le servían. Cambiaron la forma de las letras de acuerdo con las necesidades de la civilización y usaron las letras con serif que significa que cada una debía tener una base.

  En la actualidad se usa la escritura para la publicidad, para dar fórmulas en medicina, para operar máquinas, para perfeccionar teorías, para explicar sistemas filosóficos y religiosos. Pasa la escritura de ser un privilegio de sacerdotes y nobles, como en la antigüedad, a convertirse en necesidad y derecho de todos.

  También hoy, que, al conquistar el espacio, el hombre envía mensajes simples contándoles que existimos y que tenemos una ubicación espacial en el planeta llamado tierra. Todo ello como una forma de comunicación que trasciende los espacios siderales.

  El desarrollo de la escritura ha extendido las potencialidades del lenguaje y otorga una nueva estructura al pensamiento (Padrón Amaré, 2000: 17).

  En la actualidad el correo electrónico realiza o sustituye la función que el correo ordinario cumplió – y cumple -.

  Por todos estos antecedentes de belleza, usados por los griegos, la escuela tradicional se preocupó en demasía por: la caligrafía ornamental, la rapidez del trazado, la legibilidad de la letra y la ortografía.

  No obstante, la construcción del conocimiento - a través de la escritura- es una preocupación reciente del docente que permanece interesado en los cambios inherentes a este proceso. No se trata solamente de ver si se escribe con buena letra y si son legibles los trazos, es decir, de cómo se escribe, sino más bien qué se escribe: poesías, cuentos, fábulas, adivinanzas, otros, y para qué se escribe: para distraerse, para alimentar la imaginación, para autorrealizarse, para auto trascender u otras intencionalidades.

  La escritura fue llamada por Decroly expresión abstracta para diferenciarla del dibujo del modelado.

  El niño o la niña realiza su escritura como expresión y recreación espiritual. El docente debe ser sumamente cauteloso para no tergiversar esta finalidad tan importante. De allí que debe entender que las planas son verdaderos castigos y que lo único que se logra con ellas es malgastar el tiempo y que aborrezcan la escritura. Nunca mejorar la caligrafía.

  Causas de una escritura deficiente. Una escritura deficiente puede atribuirse a innumerables causas:

  Metodología inadecuada: La escuela tradicional obligaba a los estudiantes a iniciar este proceso con la letra cursiva – caligrafía ornamental de difíciles rasgos -. Este tipo de escritura le produce al alumno mucha incomodidad porque su psicomotricidad no está desarrollada plenamente en ese momento.

  La introducción de la letra script ayudó al niño o a la niña a realizarla sin tanta dificultad. No se menosprecia que en la institución escolar se busquen formas para conseguir que el participante tenga letra bella y legible y amén de buena redacción y ortografía para comunicarse mejor con los demás, pero también hay que subrayar que cada individuo tiende a adoptar un tipo de letra personal. Esta búsqueda de ese tipo de letra particular, especial, se logra con esfuerzo y sobre todo con interés, no con las imposiciones del docente.

  Posición al escribir. Las instituciones carecen casi siempre del mobiliario adecuado a las necesidades del niño o de la niña. Pupitres destartalados - si acaso existen- donde el tamaño nunca es el más adecuado, pupitres hechos para personas diestras y no para zurdos. Estas carencias no ayudan en absoluto a que el alumno tenga una buena escritura y que su cuerpo adopte la posición más conveniente, pues su columna vertebral es quien recibe las futuras consecuencias.

  Por otro lado, el docente de la primera etapa – sobre todo en el primer grado- al comenzar el período escolar, debe decirles a los alumnos cómo abrir el cuaderno, indicándole la posición en la cual deben mantenerlo mientras escriben y aquella que ha de guardar el cuerpo mientras lo hacen; debe también indicarles cómo tomar el lápiz - o sea cuál es el uso que le debe dar a la mano que realiza su trabajo -. Una posición defectuosa y una forma incorrecta al tomar el lápiz, incita a la presencia de molestias físicas, al cansancio y al mal trazado de las letras. Pero lo más indispensable es que su etapa vital tenga el desarrollo apropiado para la iniciación en la escritura. Allí, la psicomotricidad juega un papel de incalculable valor.

  El aprendizaje de la escritura requiere un gran esfuerzo muscular por eso, el estudiante requiere coordinar cierta cantidad de músculos y para ello es necesario que tenga el desarrollo previo de ciertas capacidades. Esta coordinación la requiere durante el juego, al pintar, dibujar, cantar, hacer deporte.

  Condiciones para iniciar el proceso de la escritura.

 .- Saber tomar el lápiz.

 .- Trazar círculos y líneas sin dificultad.

.- Saber seguir direcciones.

.- Manifestar deseos de escribir.

.- Manifestar deseos de comunicar sus ideas en forma escrita – La más importante es ésta, porque precisamente en eso consiste la escritura.

  El conocimiento teórico relacionado con la lectura y la escritura. El docente debe tener un conocimiento teórico que le permita comprender la naturaleza del estudiante. Este fundamento es fuente para abordar, sin mucha dificultad, todo lo que tenga inherencia con el aprendizaje de la lectura y la escritura, como aspectos básicos para enfrentar el resto del aprendizaje. Ese conocimiento le posibilita la comprensión del proceso evolutivo del niño o de la la niña, del joven y hasta del adulto porque en cada etapa o estadio existen necesidades, intereses, expectativas, entre otros, que se vinculan con los principios que rigen la construcción del conocimiento en general, y de la lectura y de la escritura en particular.

  Este conocimiento o este acercamiento a las fuentes del saber le ayuda a proponer estrategias de facilitación, principalmente qué juegos idear para lograr un aprendizaje significativo que ensamble las áreas del conocimiento, entretejiendo los contenidos conceptuales, actitudinales y procedimentales con los valores (Currículo Básico Nacional).

  La escuela tradicional introdujo un texto único para todos los estudiantes, donde el ma, me, mi, mo, mu, estaban al comienzo del libro – comenzaba allí el proceso de memorización - eran textos sin ninguna estrategia didáctica.

  En la actualidad se comienzan a introducir textos con cuentos, con fábulas, con poesías, con adivinanzas, es decir, textos que tienen incluido aportes culturales, literarios, históricos, entre otros, como una forma de propiciar encuentros entre los estudiantes y donde ellos mismos puedan intercambiarse los libros, sin necesidad de recurrir al bibliotecario o al docente.

  Las bibliotecas de aula traen una gran variedad de información para que el facilitador aproveche al máximo este encuentro entre los niños y los textos de la colección. No puede el docente mantener los libros guardados en los estantes porque es mejor que el libro se deteriore por el manejo, a que el niño se haga analfabeta funcional por no permitírsele el uso del material.

  Las investigadoras Teberosky y Ferreiro han demostrado que la relación que se establece entre el niño o niña lector(a) con el texto que lee, se convierte en un proceso netamente particular, sólo mediatizado por el saber del estudiante, por su motivación intrínseca, por sus intereses, por sus expectativas y, sobre todo, por sus experiencias o conocimientos previos.

  En fin, si el educador toma su profesión con amor, compromiso, es decir, si enseña y aprende con el ejemplo, si es un buen lector y un excelente escritor, donde la redacción y la ortografía patenten sus escritos, entonces, puede pedirles a los alumnos que lean y escriban sin dificultad.

  El período prehistórico termina justo cuando el hombre descubre el modo con el cual puede comunicar su pensamiento al resto del mundo en forma gráfica.

  La escritura tiene algunas funciones:

.- Sirve de instrumento de interrelación social al servir como el medio por el cual se comunica el hombre con los demás a través del tiempo y del espacio.

.- Sirve como forma de expresión, es decir, como camino para dar salida a una necesidad interna, personal de manifestar, de expresar por ese medio todo aquello que se siente en el yo interno y que no puede expresarse oralmente, bien por temor o por timidez.

.- Sirve como herramienta del Arte y de la Ciencia, las cuales han puesto a través de la página escrita las grandes creaciones artísticas, literarias y científicas, realizadas por el hombre – la mujer- como un aporte al conocimiento.

  A la escuela desde hace tiempo se le ha encargado de enseñar ese proceso, de allí que: Cada alumno tiene su letra:

  ligada, separada, inclinada, vertical, gruesa, fina, grande, chica, pero nada impide que ella sea clara; que se pueda leer y no obligue a descifrar; que sea limpia, y que quien escriba sea poseedor de una ´mano escribiente´ ágil (Ministerio de Educación, Revista de Educación, 1966: 92).

  Pero pensar en la palabra escrita, como una posibilidad de expresión humana y no como un simple instrumento de homogeneización del discurso, implica un replanteamiento de la institución escolar y de las situaciones que implícita o explícitamente ofrece a sus lectores y no como una simple muestra caligráfica según los rasgos psicológicos del estudiante (Reyes, 1998: 141).

 

LA ESCRITURA COMO MEDIO EMPLEADO PARA CONSTRUIR EL CONOCIMIENTO

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 La escritura es un medio para comunicar a nuestros semejantes aquello que pensamos. De allí que cumpla funciones relevantes a la hora de construir el significado.

  Los objetivos que se persiguen en su aprendizaje tienen que ver con la utilidad que le presta a la persona.

  El docente consciente tiene que ser sumamente cuidadoso, tanto en su forma de letra como en su ortografía, porque el niño o la niña capta todos esos detalles cuando se inicia en el proceso.

  El aprendizaje de la lengua escrita, como es conocido, es una tarea un poco difícil. Para adquirir ese aprendizaje es menester realizar actividades altamente significativas donde el alumno vea la utilidad real en cada momento.

  El niño y la niña más pequeños - iniciados en el proceso- perciben la necesidad de expresar, mediante la escritura, lo que se piensa y se sienten muy orgullosos cuando lo hacen y los demás pueden leer su escritura.

  Existen muchas actividades que pueden estimular a aquellos estudiantes que no se atreven a expresar sus ideas en forma espontánea.

  La institución educativa conformada por un grupo de docentes comprometidos debe conceder tiempo y espacios suficientes para no presionar al estudiante en la construcción del conocimiento.

  Por este motivo, una vez realizados los primeros intentos, es de suma importancia leer el producto, evitando corregir los errores - tal como lo señala Kaufman, porque traumatiza al incipiente escritor y le destruye la magia de su creatividad (1989: 18).

  En la creación de los textos escritos el niño o la niña empieza a expresar lo que siente y en la forma natural que lo siente, con un margen ilimitado de espontaneidad. Es necesario mantener esas ganas de escribir – chispa- porque con ella aprende a vencer las dificultades que pueda tener en su expresión oral.

  Hay actividades altamente significativas para incentivar al niño o la niña en la escritura: adivinanzas, cuentos, fábulas, cuentos mínimos, por ejemplo: ¿A qué se parece?, poesías, juegos, dramatizaciones y otros, que pueden complementarse con dibujos. En esto son todos unos expertos, salvo en aquellos casos cuando el docente coarta la imaginación y la creatividad artística de los alumnos.

  Para tener éxito en esos primeros escritos –cortos- es importante que: 1.- Al niño o a la niña se le hayan dado todas las oportunidades para que narre sus experiencias porque a él le gusta contar sus anécdotas, sus travesuras, pero también le encanta que lo escuchen.

2.- El docente se haya dedicado antes a explicar varios cuentos para que ellos entiendan la secuencia de los hechos, es decir, que sepan con qué palabra se puede iniciar, con qué aspectos se desarrolla la trama y cómo termina o se desenlaza la situación. En este aspecto, la televisión les tiene el terreno abonado a los docentes sin iniciativa.

  ¿En qué etapa se consolidan los rasgos de la escritura? Como la escritura es considerada un rasgo de la personalidad que se manifiesta en los comienzos de la adolescencia, es necesario aclarar que viene evolucionando y madurando con el niño – la niña - durante los estadios anteriores, desde el mismo momento en el cual se inicia en la escritura, desde que es capaz por sí solo de manifestar su pensamiento en forma escrita. No importa que escriba con errores de sintaxis y/o con errores ortográficos, porque con esos errores puede comprenderse el mensaje (Graves, 1992:.94).

  ¿Se preocupa realmente el docente por la escritura del estudiante? Esta respuesta debe darla el docente mismo. Él necesita poner al alcance del alumno algún procedimiento que le sea indiscutiblemente útil en su vida futura, independientemente de la carrera que seleccione. A su vez debe crearle un hábito de orden donde esté incluida la escritura: construcción del conocimiento, elaboración de mapas, resolver algún problema, dibujar, entre otros (p. 94).

SUGERENCIAS PARA EL APRENDIZAJE DE LA ESCRITURA

Disgrafia: 15 actividades y recursos para el aula y casa

  Toda actividad relacionada con la escritura debe hacerse dándole al alumno un margen de confianza y de seguridad en el trabajo que realiza, estimulándolo cuando haga bien el trabajo y cuando cometa errores, porque si se orienta oportunamente también del error obtiene aprendizaje.

  Es necesario resaltar que en el aprendizaje de la escritura el docente tiene oportunidad de inculcar otros valores como son la responsabilidad, el aseo del trabajo que realiza, la cooperación, la tolerancia para aceptar las sugerencias, el amor por su aprendizaje y cualquier otro que esté presente en el momento de llevar a cabo el proceso.

  Toda actividad planificada debe responder al logro de competencias básicas que le den seguridad cuando tenga que enfrentar dificultades mayores. De allí que los enfoques acerca de la producción de textos hayan desplazado a las estrategias tradicionales de la copia mecánica, por ejemplo – como una forma de cubrir solamente el horario escolar - hacia otras concepciones donde la escritura se convierte en un proceso de construcción de conocimiento donde se transforma el ser y el saber, por medio de la indagación personal, hacia la proyección social, estrechamente vinculados con el acto lector.

  Entre esos enfoques se mencionan la sociolingüística, la pragmática y la lingüística textual, por considerar que “... el lenguaje es una práctica social que resulta de una interacción y que está enmarcado en contextos de comunicación y sentido por lo que su aprendizaje no puede reducirse a la simple relación del estudiante con libros de texto y diccionarios” (Robledo y Rodríguez, 1998: 19).

  En ese sentido, se recomienda en primer grado realizar ejercicios cortos y distanciados que sirvan o estimulen el mejoramiento de la coordinación motora, luego en el segundo grado, en el primer semestre, se darán ejercicios para el afianzamiento de las habilidades adquiridas y en el segundo, aproximadamente, ejercicios formales para el mejoramiento de la escritura. Desde el tercer grado y en toda la segunda etapa, se trabaja con ejercicios para fijar las habilidades y destrezas adquiridas. Los ejercicios de la primera etapa de la Educación Básica tienen como objetivo el mejoramiento de la coordinación motora del niño o la niña. Esos ejercicios deben realizarse tomando como modelo situaciones conocidas por los estudiantes, es decir, actividades que se produzcan en su entorno.

  El docente como guía del proceso de lectura y escritura. ¿A quién culpar cuando ese aprendizaje no se produce? Niños y niñas, jóvenes y adultos, prestan poca atención al empleo adecuado del lenguaje; es decir, el hábito lector y el de escritor no han sido debidamente atendidos ni por los padres ni por los docentes, mucho menos por el propio usuario de la lengua materna. Esto ha conducido al uso inadecuado del vocabulario, tanto en la expresión oral como en la escrita, por este motivo escribir o hablar con coherencia para hacerse entender, se convierte en una tarea sumamente difícil para el usuario de la lengua.

 Entonces ¿Cómo hacer para que niños, niñas, jóvenes y adultos, sientan amor por la lectura y la escritura? ¿Quiénes son los verdaderos culpables de esa falta de incentivación para que un alto número de personas sienta la necesidad y el gusto – interés, deseo- de hablar y escribir bien?

  No es justo que se obligue al usuario de la lengua –encerrado en un aula- a permanecer copiando o leyendo desde que comienza el horario de clase hasta que termina. Si existen otras actividades agradables que crean y propician una atmósfera afectiva en el aula ¿Por qué no practicarlas? Si jugando, cantando, escribiendo y contando cuentos, anécdotas, experiencias, también se aprende.

  El docente está consciente del aburrimiento que produce oír, por lo menos una hora a una persona con un monólogo largo y sin sentido ¿Por qué exige que sus derechos se respeten cuando él no permite la participación?

  Porque él (ella) sí puede cansarse; él(ella) sí puede exigir.

 ¿Es que existe una ley para el ser, el hacer, el sentir del facilitador diferente a la del estudiante?

  ¿Qué puede hacer el educador con mística y con una auténtica vocación de servicio para que sus pupilos hagan buen uso de la lengua materna?

Actividades que enriquecen el proceso

.- Relatos de experiencias, aventuras

 .- Dramatizaciones

 .- Veladas.

 .- Cuentos con o sin incógnita y de otro tipo (Charría de Alonso y González Gómez, 1993: 23-26).

 .- Transformación de cuentos.

 .- Jugando con la imprenta.

 .- Trabalenguas.

 .- Adivinanzas.

 .- Fábulas.

 .- Creación de rimas, canciones, poemas.

 .- Charadas (Torres Perdomo, 1991, 1993).

 .- Cuentos mínimos (Robledo y Rodríguez, 1998: 41).

 .- Texto creciente (Op.cit., p. 58).

 .- Descifrando códigos. (Sefchovich, 1997: 113).

 .- ¿A qué se parece? ( Idem., 1998: 52) .- Retahílas.

 .- Cajas de preguntas.

 .- Periódico y cartelera escolares.

 .- Correo inter-grados.

 .- Jitanjáforas (Ibidem., p. 47).

 .- Anagramas.

 .- Sopa de letras. (Ib., p. 89).

 .- Crucigramas.

 .- Trovas. (Robledo y Rodríguez, 1998: 120).

 .- Conjuros y sortilegios (Op. cit. p. 59).

 .- Carta a personajes famosos ( Idem., p. 76).

 .- Los niños y las niñas opinan (El juicio, Ibidem., p. 86)

 .- Miedo a volar. (Ib., p. 87).

.- Un personaje de un cuento visita otro libro (Robledo y Rodríguez, 1998: 91).

.- Dibujos.

.- Las tiras cómicas.

.- Los títeres y las historietas (Op. cit., p. 97).

 .- El cuaderno de anécdotas ( Idem., p. 106).

.- Así soy yo (Ibidem., p. 107).

.- Refranes.

.- Juegos (Torres, 1999, 2001).

.-El momento de la ortografía.

CONCLUSIONES

  En las actividades realizadas se puso en evidencia que los estudiantes son capaces de producir sus propios textos. Estos textos generaron la necesidad de revisar el trabajo producido y de agregar algunas informaciones que hicieran comprensibles cada escrito, como son: el buen uso de las reglas ortográficas sin necesidad de repetir la teoría que encierra cada una, la utilización de los signos de puntuación sin los cuales el texto pierde coherencia, incoherencia que no permite organizar las ideas en forma elegante y comprensible.

  En ese sentido se tomó una conclusión de la profesora García de Morán donde señala que: “Los alumnos no saben leer ni escribir porque los docentes no saben hacerlo y éstos no lo hacen porque los programas estaban estructurados en términos de conductas y contenidos y no en términos de procesos, por este motivo los dos repiten mecánicamente, no comprenden, no interpretan, no valoran, no crean y no enjuician” (García de Morán, 1998, ENDIL).

  Se observaron demasiadas uniones no convencionales o hipo segmentaciones y separaciones no convencionales o hipersegmentaciones, toda vez que el trabajo se realizó con la segunda etapa; dificultades éstas que entorpecen la lectura de los textos producidos por los estudiantes (Baez y Cárdenas, 1999).

  En este aspecto hay que hacer énfasis para mejorar la debilidad encontrada puesto que no fue tratada en la primera etapa. En esas competencias es necesario incluir los ejes transversales: lenguaje, desarrollo del pensamiento, trabajo y valores, con el fin de intentar el aprendizaje en forma integral y no en parcelas aisladas.

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